La senadora Virginia Magaña Fonseca afirmó que los problemas de la vista en niñas y niños deben ser una prioridad de las políticas públicas, porque si no se detectan y atienden oportunamente pueden convertirse en factores de desigualdad que afectan su aprendizaje y desarrollo.
Durante la inauguración del “Foro Nacional de Salud Visual Infantil”, la legisladora del PVEM llamó a construir propuestas que permitan mejorar el acceso a los servicios de salud en esta materia, desde la infancia.
“Desde el Senado me comprometo a convertir lo que aquí acordemos en política pública y en ley. Que ninguna niña ni ningún niño de México se quede atrás por no poder ver bien, que todas y todos puedan mirar con claridad su proyecto de vida”, afirmó.
Por su parte, la senadora Laura Esquivel Torres, del PAN, reveló que la miopía, el estigmatismo y la hipermetropía representan un gran desafío para la educación y la salud, pues, de acuerdo con la Sociedad Mexicana de Oftalmología, uno de cada cuatro niños presenta problemas de este tipo.
Agregó que el Colegio de Visión y Errores Reflectivos reporta que ocho de cada 10 estudiantes reprueban evaluaciones de aprendizaje por problemas de la vista y esta proporción, dijo, alcanza a 96 de cada 100 niños indígenas.
La legisladora sostuvo que la falta de detección y atención oportuna de los problemas visuales puede limitar el desarrollo de la niñez y generar desigualdades en sus oportunidades educativas.
Por ello, consideró fundamental impulsar campañas, fortalecer la participación de docentes de educación básica, así como de madres y padres de familia en la identificación de las necesidades de los menores que enfrenten dichos padecimientos.
Gabriela Lozano Corona, de la Fundación OneSight, destacó que las dificultades para ver durante la infancia tienen consecuencias que van más allá del aprendizaje, pues también pueden afectar el desarrollo cognitivo, la confianza, participación social y oportunidades futuras de las personas.
Lozano Corona subrayó que, aunque en algunos casos la solución puede ser tan sencilla como proporcionar un par de lentes, garantizar que éstos lleguen a quienes los necesitan representa un desafío, debido a las brechas que persisten en el acceso a servicios oftalmológicos y al seguimiento de los tratamientos.

