TRAS LA PUERTA DEL PODER
Roberto Vizcaíno
Al experimentadísimo negociador y secretario de Economía Marcelo Ebrard ya no le fue posible negar lo evidente: en la renegociación del T-MEC cada quién va por su lado.
En estas condiciones, el cierre de esta renegociación prevista para julio de este año, cuando deberá ser presentado para su ratificación en el Senado mexicano, lo lógico es que este tratado ya no sea como el que conocimos hasta ahora.
Todo se encuadra dentro de lo que siempre buscó el presidente Donald Trump que es el de desechar el Acuerdo Trilateral para dejarlo en dos acuerdos binacionales y así poder ajustar flujos, precios, aranceles, y equilibrar los superávits de acuerdo a lo que el mandatario de EU quiere.
Por lo demás la renegociación del T-MEC con la participación de los 3 países -México, EU y Canadá- estaba en los hechos cancelada debido a las constantes confrontaciones entre el presidente Donald Trump y Mark Carney, el primer ministro de Canadá.
Con las cosas así ayer se reanudó oficialmente la renegociación comercial en Washington, adelantó Marcelo Ebrard.
En un corto video subido a sus redes sociales desde Washington, Ebrard se dijo atento a iniciar un encuentro con Jamieson Greer, el representante Comercial de Estados Unidos.
Y dijo que posteriormente igual tendría un encuentro con Howard Lutnick, actual secretario de Comercio de Estados Unidos.
“Muy buenos días desde Washington, D.C. Aquí en esta mañana estoy por iniciar la primera reunión presencial con USTR, el representante de Comercio de Estados Unidos, el embajador Greer, y más tarde tengo reunión con el secretario de Comercio para reanudar los trabajos”, dijo.
“Hoy tuvimos la confirmación de muy buenos datos de exportación de México, son buenas noticias. Entonces, estamos acá para plantear temas que tienen que ver con eso y con nuevas inversiones en nuestros país. Estaremos informando. Venimos optimistas”, precisó.
EL CONTEXTO
Por demás experimentado en este tipo de negociaciones, Marcelo Ebrard analiza el contexto en que se realiza esta renegociación y que se definirá no por arreglos internos sino por cuestiones externas.
México -o sea él, afirma- debe “prever cualquier escenario” en la revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, que debe concluir a mediados de este año.
Considera que Estados Unidos bajo la conducción del presidente Donald Trump vive “en un viraje estratégico mayor, en el que se reorganiza a partir de un nacionalismo económico conservador”.
Optimista irredento, Ebrard ve en todo este escenario por demás adverso que su objetivo es el de “mantener las oportunidades económicas y procurar que no se cierre la red que se ha construido de apertura e inversión con muchos países”.
Un punto bueno, agrega, es que hasta hoy los negociadores americanos no han puesto sobre la mesa de negociación comercial al petróleo mexicano.
Sin embargo ellos han metido en las negociaciones percepciones inaceptables para el gobierno mexicano.
“El momento más tenso de estos 12 meses fue -dijo a La Jornada- el inicio de conversaciones, hace un año, cuando hablé por primera vez con mi homólogo (el secretario de comercio Howard Lutnick). Ellos habían dicho, por escrito: ‘Ustedes son un gobierno narco’.
“Yo le plantee: ‘Si tú piensas eso, ¿para qué estamos negociando?’”.
El secretario de Economía afirma que, pese a un inicio de renegociación con pronóstico negativo, el saldo, un año después, es más positivo de lo esperado.
Alrededor de 85 por ciento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos no tienen arancel -recuerda- y está en curso una revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que avanza con menos fricciones de las anticipadas.
Pero Ebrard no se pierde en los buenos alcances y recuerda que Estados Unidos “está en un viraje estratégico mayor”.
Y este viraje está marcado por un nacionalismo económico conservador que repliega su presencia en regiones lejanas y da prioridad al continente americano.
Este giro, dice, ya se insinuaba en la era del presidente Joe Biden (2021-2025) con la Ley de Reducción de la Inflación, que consistía en llevar de regreso las plantas de vehículos y dar diversos estímulos para inversiones, lo que implica un nuevo orden comercial y geopolítico.
“Hubo un proceso que se inició en la primera elección de Trump y que ahora adquiere otra velocidad. Con independencia de las políticas específicas y los estilos, Estados Unidos está en un viraje estratégico mayor…
“Esta transición que se inició significa un nuevo orden comercial y geopolítico. Comercial, porque se realiza con base en un nacionalismo económico que ya no habíamos visto hace mucho tiempo, y el de Estados Unidos, tiende a ser conservador. Entonces, ese viraje implica un nuevo orden comercial e implica un cambio geopolítico que trae una especie de repliegue en EU”, subraya.
En todo este este nuevo orden, su objetivo como negociador central del TMEC es mantener todas las oportunidades económicas de México, proteger el tratado con Estados Unidos y Canadá y “procurar que no tengamos que cerrar toda la red que se ha construido en cuanto a apertura e inversión con muchos países”.
Ebrard concluye al indicar que en este sentido la actual administración estadunidense arrancó con una perspectiva muy negativa para México.
Twitter: @_Vizcaino / Facebook
