LOS CAPITALES
Por EDGAR GONZALEZ MARTINEZ
Durante el pasado mes de marzo, las remesas de los trabajadores mexicanos en EU fueron 5, 394.2 millones de dólares, esto es, un crecimiento de 4.9% contra el mes previo. El número de operaciones fue de 12.9 millones, mientras que el monto promedio por transacción alcanzó US$417.06 (+8.9%)
Consideramos -nos dicen analistas de Banorte- que el resultado es positivo, especialmente en un contexto de retos inflacionarios en EU. El monto en moneda local fue de $95.9 mil millones con el peso mexicano, aunque menos que en el mes previo debido al impacto del inicio de la guerra en Irán sobre la cotización de la moneda. Así, el monto de remesas acumulado en los últimos doce meses fue de US$62.0 mil millones (-4.5%), equivalente a $1.1 billones de pesos (-7.6%). Sobre la economía estadounidense las cifras fueron mixtas. La industria se contrajo 0.5%, con las manufacturas más modestas en -0.1%.
Una mejoría adicional es el monto promedio por transacción. Las operaciones resultaron en 12.9 millones, con una caída de 3.6% (previo -3.2%). No obstante, el monto promedio por transacción resultó en US$417.06, con una expansión de 8.9% (previo: +3.7%). Las cifras estuvieron en línea con las expectativas de una estacionalidad favorable, pudiendo también estar ayudadas por algunos avances en el frente laboral.
También observamos -dijeron los analistas- un alza secuencial por una mejoría en el margen del mercado laboral en EU. Con cifras ajustadas por estacionalidad, los envíos se expandieron 1.2% tras un avance de 0.6% en febrero. El mercado laboral mejoró, con la nómina no agrícola total aumentando en 178 mil plazas y la tasa de desempleo reduciéndose en 10pb a 4.3%. La fortaleza se centró en salud, construcción y transporte. El desempleo para hispanos y latinos pasó de 5.2% a 4.8%. La métrica para los migrantes mexicanos también mejoró, en 5.2% desde 5.7%. Destacamos que las personas en edad de trabajar dentro de este último grupo –incluyendo ‘nativos’, ‘ciudadanos no nativos’, y ‘no ciudadanos’ (tanto documentados como indocumentados)– cayeron en 216.3 mil, con los empleados en -12.5 mil y los desempleados reduciéndose en 114.0 mil.
La agenda migratoria en EU, seguirá enfocada en las redadas, detenciones y deportaciones. En lo que va del 1T26, la administración de Trump ha continuado con las medidas anti-migratorias establecidas desde el año pasado, especialmente las deportaciones. En este sentido, reconocemos que las redadas, detenciones y deportaciones de migrantes seguirán siendo relevantes para el flujo de remesas hacia México. Sin embargo, también es importante señalar otros factores que podrían suavizar dichas disrupciones.
De acuerdo con el director del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), se deportó a más de 442.6 mil personas en 2025. La meta anual para 2026 y 2027 es de 1 millón de expulsiones. El presupuesto base del ICE es de $10 mil millones, con una partida adicional de $75 mil millones que puede derogar en un periodo de 4 años. Lo anterior ha permitido que: (1) Se duplique el número de agentes y oficiales en este departamento; (2) se amplíe su sistema de detención, pasando de 40 mil a 70 mil plazas en sus centros y con miras a llegar a una capacidad de 100 mil en noviembre; y (3) la compra de equipo operativo, incluyendo seis aviones Boeing 737. En este contexto, el impacto negativo de la expulsión de migrantes sobre las remesas hacia México se mantendrá como una presión constante en el corto y mediano plazo. Sin embargo, la dinámica poblacional ocasionada por las deportaciones y la caída en la llegada de migrantes profundiza la escasez de mano de obra. En ese sentido, estaremos atentos a las consecuencias en los diferentes sectores laborales (e.g. aumento de salarios, aumento de visas temporales). que podría acotar el impacto en los montos enviados.
Sobre la disminución en la mano de obra, el impacto positivo en las remesas podría darse por diferentes vías. En la construcción –donde los trabajadores tienen más poder de negociación– es más probable una presión al alza en los salarios que se traduzca en un mayor ingreso disponible para los hogares remitentes. Sin embargo, el Departamento del Trabajo de EE. UU. ya está legislando sobre la falta de mano de obra en el sector agrícola, por lo cual el elemento positivo sería gracias a una mayor fuerza laboral con el incremento de visas de trabajo H-2A.
En conjunto, las políticas migratorias en EU en este año pueden implicar una presión constante a la baja para las remesas. Sin embargo, la dinámica del mercado laboral en sectores intensivos en mano de obra migrante será de suma relevancia para acotarlos.
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