LA RETAGUARDIA
ADRIANA MORENO CORDERO
No dejó de llamar la atención que para variar, la presidenta Claudia Sheinbaum saliera a defender a su flamantísimo secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Alvarez, quien a juicio de los expertos en el tema, es el peor canciller que México ha tenido, ni más ni menos que del controvertido presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cuando en la 81 Asamblea General de la ONU, señaló que nuestro país es el epicentro del narcotráfico y de la violencia.
Nada más le faltó agregar al inquilino de la Casa Blanca lo que siempre dice; que la presidenta de México pueda ser hasta simpática, “wonderfull”, pero le tiene terror a la delincuencia organizada, lo que se ha interpretado como que Sheinbaum Pardo también se ha dado a la tarea, por cierto, de defender a los narcos, digamos, nacionales ¿o no?
Si bien es cierto que el presidente estadunidense es un hombre estrambótico e impredecible que en la actual coyuntura, hace todo lo que puede para revertir su cada vez más bajo índice de aprobación de cara a las elecciones de medio término de noviembre próximo en su país, no puede negarse que cada vez que puede, a México, le dice sus verdades. Además, Sheinbaum Pardo fue la que empezó este nuevo intercambio al señalar el fin de semana que el injerencismo extranjero, especialmente el del poderoso vecino del norte es el culpable de todos los conflictos internos del país. ¿A poco tanto poder tiene Trump?, esto no es más que una muestra de que la jefa del Ejecutivo cada vez menos, puede defender lo indefendible.
Pues nada, que de nueva cuenta, la inquilina de Palacio Nacional le respondió al presidente norteamericano y esta vez no dijo aquello de que hay que tener la cabeza fría y la calma suficiente. Ahora sí se enojó y en el tono de flojera que siempre acostumbra en la gustadísima “Mañanera del Pueblo”, quiso establecer la presidenta una retórica irónica y así como mucho, no lo consiguió:
“Yo podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas ilícitas. O podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas. Pero no lo voy a decir.”
Apenas Sheinbaum Pardo había declarado que ha tenido 22 llamadas telefónicas con el mandatario de Estados Unidos y eso la tenía hasta cierto punto tranquila, vino una reflexión necesaria: es innegable que para hacer acuerdos, los correspondientes presidentes se tienen que reunir en vivo, cara a cara y en esta coyuntura vaya que urgen acuerdos institucionales, pero también hay que tener en cuenta que Trump no quiere verla personalmente.
¿Será que la presidenta de México se está volviendo como su jefe y antecesor Andrés Manuel López Obrador? Hay que recordar que el tabasqueño se sentía y era tan poquito que nunca asistió a ningún encuentro de líderes mundiales. Claro, el macuspano siempre distó de ser uno de ellos.
Otro factor, sin duda constituyó tremendo error haber enviado a Roberto Velasco y compañía, a quien también la quedó demasiado grande la Asamblea de la ONU.
Ese instante en que Trump arremetió contra México, la delegación mexicana se quedó seria, prácticamente sin saber qué hacer. Eso pasa cuando la presidenta prefirió quedarse en México y no participar en la Asamblea de la ONU. El tema le caló tanto a Sheinbaum porque el tema del narcotráfico y la violencia, se colocó sobre la mesa no como un problema binacional, sino como un fenómeno que ha trascendido fronteras y en esa dimensión hay que ponerlo y afrontarlo y no haber salido, como lo hizo el joven canciller, con un discurso en la defensa de la comunidad LGBTQ y más, el problema era otro, pero Roberto Velasco ni cuenta se dio.
PT SIGUE ENOJADO
El partido del Trabajo sigue con la espada desenvainada e insiste en que Morena se siente tan sobrado, que lo sigue haciendo menos.
Vía el coordinador de la bancada del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval el partido que toda la vida lidereará Alberto Anaya aseguró que si bien el PT no le da su fuerza como para ganar una gubernatura, “sí nos da para quitarles (al oficialismo), hasta 12 gubernaturas. ¿Será?
El coordinador petista agregó que sin su partido, nada más no salen las tan ansiadas dos terceras partes en las votaciones legislativas y diríase que puso un ultimátum: “Si no reflexionan (los morenistas) en eso, pues qué se hace, están encima del ladrillo”.
Sobra decir entonces que en Morena, como en otros asuntos, pecan de confiados, sin embargo, se “amarran el dedo” y se han dado a la tarea de poner esa especie de candados invisibles que incluso atentan contra los derechos de la ciudadanía, con tal de quedarse con el poder, porque es un hecho que si no echan mano de una serie de trampas, perderán posiciones importantes en el 2027.
