TRAS LA PUERTA DEL PODER
Roberto Vizcaíno
En el sálvese lo que se pueda de la disolución del T-MEC, asediados todos los días por un posible operativo militar directo de EU en México contra narcos y sus aliados políticos, ante la fuga de empresas como Toyota que se va de Tijuana a Texas, el fuerte ardor del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum por la reconocida participación del FBI en el secuestro y entrega de Ismael “El Mayo” Zambada a la justicia norteamericana, simplemente no encuentra alivio en Palacio Nacional ni en Palenque.
Las imágenes presentadas hace unos días por el periodista Luis Chaparro, especializado en asuntos del narco y con evidentes cercanías con las agencias DEA, CIA, FBI, la ATF y otras de EU, en que se ve al histórico líder del Cartel de Sinaloa bajando con dificultad las escaleras del Jet privado en que fue llevado a un aeropuerto cercano a El Paso, Texas, rodeado y atendido por agentes norteamericanos fue una dura bofetada al régimen socialista de la 4T.
Tras décadas y décadas de una alianza abierta y con presencia de agentes de todas las agencias de inteligencia de EU en México, la llegada de Andrés Manuel López Obrador y su continuación en el de Claudia Sheinbaum, significó un rompimiento y combate abierto a esa cooperación binacional de Seguridad.
La DEA, la CIA y el FBI fueron combatidas peor que si fuesen organizaciones de narcos y sus agentes fueron impedidos de estar en México.
Se realizaron reformas hasta constitucionales en el Senado y Cámara de Diputados para obligarlos a cumplir con requisitos imposibles para ellos de cumplir, reformas cuyo objetico era evitar por todos los medios su presencia en este país.
Toda esa animadversión, obstaculización y rechazo hacia estas agencias estadounidenses sumadas al principio de AMLO de que su política de Seguridad se basara en lo de Abrazos no balazos, y la evidente orden a las fuerzas armadas de no actuar ante el crecimiento del narco y el crimen organizado detonó una expansión sin precedentes de pérdida de control del Estado en grandes regiones en México y del tráfico de drogas, especialmente del fentanilo hacia EU.
La llegada por segunda ocasión de Donald Trump a la Casa Blanca estuvo marcada por cientos de miles de muertes sobre todo de jóvenes por la adicción del fentanilo proveniente de México.
De ahí que en su toma de posesión anunció el inicio del combate a carteles y sus vinculaciones políticas en México.
Su primera fiscal, Pat Bondi, dejó en claro en una comparecencia ante e Senado de EU que había la convicción de Trump y de su equipo de que la producción y tráfico del fentanilo desde México eran alentadas desde la presidencia de AMLO con el fin de causar el mayor daño en la sociedad norteamericana.
Una intención malévola surgida de su apego a una ideología socialista, chevarista, chavista y castrista. Un desquite desde un dirigente apegado al Foro de Sao Paulo por el supuesto daño histórico realizado por el capitalismo norteamericano en Latinoamérica.
Es por ello que desde Washington se tomó la decisión de combatirlos a fondo:
Primero se militarizó la frontera con México, luego se declaró terroristas a los carteles a fin de poder aplicarles castigos diversos no solo policiales o militares; se creó el Escudo de las Americas, que integró a 17 gobiernos de la región en un frente militar antinarco junto a EU; se capturó a Nicolás Maduro para llevarlo a un tribunal de NY, y Trump se apodero de Venezuela con todas sus riquezas; tiene en vías de hacer lo mismo con Cuba; y a lo largo del año y medio que lleva en la Casa Blanca ha insistido en una narrativa en que ha dejado en claro que en México no gobierna Claudia Sheinbaum sino los carteles a los que hay que exterminar de cualquier forma.
En este contexto el secuestro y traslado de “El Mayo” Zambada fue claramente un operativo de EU, del FBI sabemos hoy por Luis Chaparro.
Es obvio que todo esto lo saben la mandataria y su Jefe Máximo macuspano. Su irritación es producto de su convicción de que el embate ya en curso contra carteles desde Washington, les va a alcanzar en cualquier momento. No hay forma de evitarlo. Y no hay a dónde huir. Quizá Rusia, China o Corea del norte, son sus únicas posibilidades de fuga. Pero después de vivir el poder total en México y haber acumulado lo que han logrado con su alianza con narcos o beneficios del huachicol y otros ingresos, pues como que no les embona ninguna de estas posibilidades de exilio.
Con El Mayo Zambada, El Chapo Guzmán, los hermanos Joaquín y Ovidio Guzmán en su poder, y con una centena más de lideres narcos mexicanos en cárceles estadounidenses, el gobierno de Trump sabe quiénes son los políticos por los que tienen que venir. Es obvio que las cerezas de este pastel narco tras el que va Donald Trump y su gobierno son quienes todos sabemos y pensamos al mirar hacia Palenque.
KENIA EN ROMA
La panista Kenia López Rabadán, presidenta de la cámara de Diputados de México, se reunió en Roma con Ignazio La Russa, presidente del Senado de Italia con quien habló de los avances alcanzados por el Senado y la Cámara de Diputados de México en el avance de reformas por el fortalecimiento de la paridad en la vida pública
En su visita a Roma, la legisladora mexicana hizo un amplio reconocimiento del liderazgo de Giorgia Meloni presidenta del Consejo de Ministros de Italia, quien es, indicó, un referente internacional de mujeres en la toma de decisiones.
“Es un honor ser una mujer parlamentaria mexicana presidiendo la Cámara de Diputados en este momento en el que la pluralidad y la ley son requisitos mundiales”, indicó la panista López Rabadán.
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