Lejos de los discursos de confrontación que históricamente han marcado el 1º de mayo, la participación de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) en la movilización oficial de este año trazó una hoja de ruta centrada en el diálogo y los resultados.
Durante el acto conmemorativo en la Ciudad de México, al lado de la titular del Ejecutivo, la cúpula de CATEM dejó clara su influencia en la nueva etapa de las relaciones obrero-patronales que vive el país.
El posicionamiento central corrió a cargo de Pedro Haces Barba, quien aprovechó la fecha emblemática para advertir que las conquistas laborales no son estáticas, sino que exigen actualización constante. Arropado por liderazgos clave de la organización en la capital, el Estado de México y el Congreso de la Unión, Haces subrayó la urgencia de mantener una visión de Estado: defender al trabajador sin dinamitar la estabilidad y competitividad del país.
Al afirmar que «el equilibrio es el que tenemos que cuidar», el líder de CATEM manda una señal de certidumbre a los sectores productivos: el sindicalismo de hoy debe ser un facilitador de la inversión, siempre y cuando esta se traduzca en el bienestar real y tangible de la clase trabajadora.

