Elección presidencial estadounidense: estados fronterizos

Arturo de las Fuentes

Desde Las Fuentes

Arturo de las Fuentes

 

El próximo 5 de noviembre de 2024 se llevará a cabo la elección para el nuevo presidente de los Estados Unidos para el periodo 2024-2028; dicha elección se llevará a cabo por medio de un sistema electoral, único en el mundo, en el que un grupo representativo de la población, electo democráticamente y denominado Colegio Electoral, toma la decisión a nombre de los más de 330 millones de habitantes del país, por lo esta entrega reflexionará en torno a este órgano colegiado así como el valor de los estados fronterizos de los Estados Unidos para las próximas elecciones presidenciales. 

El Colegio Electoral se concibió, desde la creación de la Constitución estadounidense, como una forma de reconocer el peso y la relevancia de los estados en la vida política del país, y consecuentemente, su importante contribución para la selección del Presidente, obligando al titular del Poder Ejecutivo a prestar atención a las preocupaciones particulares de los Estados. De tal forma, se concibió el Colegio Electoral como un órgano colegiado compuesto por 538 miembros; este número emana de la siguiente fórmula: cada estado tiene un número de electores igual al número de sus miembros en el Congreso, es decir, cada estado de Estados Unidos tiene tantos electores como miembros tiene en la Cámara de Representantes de Estados Unidos (cantidad que está basada en la población) más dos más porque cada estado tiene dos senadores en el Senado de Estados Unidos.

El proceso electoral se da por fases en los Estados Unidos: en primera instancia, los ciudadanos votan para elegir a los “electores” o miembros del colegio electoral de su estado; los estados menos poblados y el Distrito de Columbia sólo tienen 3 votos electorales cada uno.

La Constitución estadounidense no especifica cómo conceden los estados sus votos electorales, pero casi todos utilizan el método de “el ganador se lo lleva todo”, por el que el candidato que recibe más votos populares obtiene todos los votos electorales de ese estado; para ganar la presidencia, son requeridos 270 votos electorales.

Como se puede observar, el proceso electoral en Estados Unidos es complejo y depende en buena medida de la confianza de los ciudadanos en el Colegio Electoral ya que, técnicamente, los ciudadanos han votado a los electores con el compromiso de que éstos a su vez emitan sus votos del colegio electoral por un candidato concreto. Los estados más poblados son los que requieren mayor infraestructura en el consejo electoral; tal es el caso de California y Texas, dos de los estados más poblados de Estados Unidos y que concentran una gran cantidad de votos electorales.

Por tal razón, los estados fronterizos se consolidan como espacios estratégicos en las campañas electorales toda vez que, los cuatro estados concentran un total de 110 votos electorales, lo que representa el 40.74% del total requerido para ganar la presidencia, siendo California y Texas los estados que más concentración tienen, con un total de 54 y 40 votos respectivamente.

Conocer la forma en cómo se han comportado los estados considerados como estratégicos, en elecciones previas, permite tender una idea del posible comportamiento en las elecciones que se celebrarán a finales de este año. En las elecciones presidenciales de 2016 y 2020 se tuvieron los siguientes resultados en los estados fronterizos:

  • California se ha consolidado como un estado demócrata históricamente; en ambas elecciones este partido ganó con una diferencia de más del 25%, por lo que será uno de los estados en donde se buscará afianzar esta tendencia.
  • Arizona ha sido un estado dividido; en 2016 ganó el partido republicano con una diferencia de 3.5%, mientras que en 2020 ganó el partido demócrata, con apenas una diferencia del 0.3%. Este estado será uno de los que pelearán ambos partidos por lograr convencer a los electores.
  • Nuevo México, al igual que California, ha mantenido una tendencia demócrata en las últimas elecciones, con una ventaja de este partido, de cerca de 10% en relación con el partido republicano, razón por la cual se buscará afianzar la tendencia.
  • En el caso de Texas, ha sido un estado históricamente republicano, aunque vale la pena señalar que en las últimas elecciones la tendencia ha sido a la baja, pasando de cerca del 10% de ventaja sobre el partido demócrata, a poco más del 5% en las últimas elecciones de 2020. Sin duda, en este estado tiene un fuerte reto el partido republicano para mantener la tendencia de apoyo, que ha ido decreciendo paulatinamente.

El trabajo de las candidaturas es justamente, acercarse con los gobiernos estatales y locales, para identificar, como ha sido el espíritu desde su creación, cuáles son las necesidades e intereses de las poblaciones, mismas que se convertirán en algunos de los compromisos de campaña de los candidatos. 

Por último, vale la pena señalar que el estado se ha consolidado como un eslabón del sistema político, toda vez que articula, por un lado, los proyectos federales, a la vez que constituye la base de organización de los sistemas locales, como son los condados y las derivaciones que se dan en cada espacio geográfico del territorio estadounidense, mismos que serán atendidos en la próxima entrega.