Desde Las Fuentes
Iniciamos 2026 con una coyuntura internacional incierta, compleja y volátil, que marca lo que al parecer será un año que oscilará constantemente entre el conflicto y la cooperación derivado del surgimiento y continuación de disputas geopolíticas, la crisis del multilateralismo, el endurecimiento de la política internacional de Estados Unidos, así como la continuación de la guerra comercial y las crisis en la economía mundial, que generan grandes desafíos para el mundo.
Para el continente americano, el panorama se encuentra marcado por las acciones estadounidenses en la región. Venezuela será un tema recurrente en la agenda regional, con lo cual, no solo se avivan las tensiones geopolíticas, sino que se reconfigura la economía, los fenómenos políticos, sociales y culturales entre las naciones del continente.
A nivel de la integración, América del Norte enfrentará el desafío de la revisión del T-MEC, con el cual, se tendrá un complejo proceso de renegociación para definir la continuación, renegociación o finalización del mismo, y bajo qué condiciones se llevaría a cabo cualquiera de los tres escenarios.
Un proceso de renegociación, parcial o total, es lo más esperado, en el que cada país busque atender los temas y sectores en los que se vislumbran áreas de mejora o de oportunidad de crecimiento. Esto implicaría cambios estructurales y una aprobación por parte del Congreso de los tres países. En este escenario se abre la posibilidad de continuar la revisión anual del acuerdo, hasta que los tres países logren determinar el rumbo que seguirá la región en torno a la zona de libre comercio establecida en el tratado.
Así mismo, no debemos olvidar que, en el marco del tratado, se encuentran activos algunos mecanismos de solución de controversias en distintas materias, algunas de las cuales, aun se encuentran pendientes de resolución en los sectores: automotriz, energético, de biotecnología agrícola, lácteos y el de producción de paneles solares.
En lo que respecta a la relación México – Estados Unidos, el 2026 plantea un escenario complejo y desafiante en los tres ejes fundamentales de la agenda: comercio, migración y seguridad, siendo esta última, la prioridad y en torno a la que girarán todos los temas.
En materia de infraestructura binacional en la frontera México – Estados Unidos, algo está muy claro: ya no sólo es una prioridad, sino una necesidad, garantizar una frontera ágil, segura e inteligente, para lo cual, se requiere cooperación binacional desde la planeación hasta la operación de los cruces y puentes internacionales, considerando para ello, la incorporación de herramientas como la inteligencias artificial, para hacer los procesos más expeditos.
Finalmente, vale la pena señalar que la frontera entre ambos países continuará siendo un espacio estratégico de la relación bilateral. Como se ha sostenido en diversas entregas, esta zona alberga lo mejor y lo peor de ambas naciones, por lo que, se deberá prestar especial atención y priorizar los proyectos en la zona, para construir un espacio ágil, seguro y competitivo, en donde, si bien existe una posibilidad de mayor control fronterizo, esto no impacte en el funcionamiento comercial y la dinámica transfronteriza propia de la relación entre las poblaciones de ambos países.